Cuando nos tomamos un tiempo para
respirar y analizar todo lo que ha pasado en un año, nos damos cuenta que hemos
evolucionado, crecido, desechado y ganado millones de cosas; han nacido nuevos
sentimientos y se han superado otros. En un año pueden pasar muchas cosas o
simplemente no pasar nada y esto dependerá de la perspectiva que tengamos de la
vida. Pero sin lugar a dudas siempre habrá un algo que nos hará querer más, soñar
más, vivir más.
Tomando el tiempo para hacer esta
introspectiva notamos que existen elementos que afectan o nos ayudan con
nuestro día a día, pero estos pueden también impedirnos dar un paso al frente o
algunas veces hasta retroceder esa evolución ya hecha.
Uno de estos elementos es el
miedo, incluso si pensamos en esos posibles “enemigos” que existen en nuestras
vidas el factor miedo no logra tener comparación alguna. El miedo está dentro
de cada uno de nosotros y únicamente cuando tenemos el valor y lo enfrentamos podemos
llegar a vencerlo. Todos somos guerreros, sólo debemos sacar esas armas (muchos
las llaman “fuerza”, otros “osadía”) con las que contamos y luchar por ese todo
que espera por nosotros.
Pero muchos se rinden, huyen o
simplemente piensan que lo mejor es reprimirse. Y, ¿qué hacer cuando todo esto
está muy lejos de ser la salida a nuestros miedos?
Sólo nosotros tenemos el poder de
saber que nos espera en esa meta, cual es el premio que hemos estado
persiguiendo. Tenemos la posibilidad de soñarlo, de darle esa apariencia que
deseamos, esa última línea al final del cuento; pero sólo cuando nos decidimos
a luchar podemos llegar al final.
El miedo no es más que eso…
¡MIEDO! Y si ese objetivo es lo suficientemente valioso, el miedo se convertirá
en un pequeño elemento en todo este viaje. Quizás será un puente, un acertijo,
un feroz animal como siempre vemos en las historias de aventureros o incluso
quizás será nuestra propia imagen la que se verá reflejada al final de este
camino y podría causarnos pavor.
Tenemos que ser fuertes e
intentarlo incluso cuando todo parece estar en contra de esto que se ha
convertido en nuestro objetivo. No se ve fácil, ¡Lo sé! Pero tampoco es
imposible y si no damos este paso y nos arriesgamos podríamos llegar a vivir
siempre mirando hacia atrás y pensando en que habría pasado si hubiésemos
tenido un poco de coraje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario